Invisible Ciudad

Te fuiste sin pensar en nada, solo la calentura de tus bajos instintos, hizo que te fueras, así, sin pensar en nada y yo buscándote. 

Y ahí estabas, burlándote de todos, tomando un café en la esquina de mi casa, sabiendo el cobijo del bar y de la desidia de todos, dándote amparo las vidrieras de los bares que nadie mira, cuando pasan por centenares las personas por la vereda. 

Es verdad, nadie fija la vista en las ventanas o puertas de los bares, son un ente más en esta ciudad salvaje. Son como cuadros, como fotos, algo que se mira desde afuera, a la pasada, como espectadores de la vida que corre tras la nada. 

Te paseabas impune por mi cuadra, te parabas en frente de mi casa a tomar el colectivo sin ningún tipo de prejuicio, sabiendo que la ciudad en su vértigo nos esconde a todos. Nos la pasamos la vida buscando gente, que se pasea delante nuestro diariamente como transparentes y el destino se ríe a carcajadas de esto. Somos todos entes.

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