La Casa Abandonada


Fastidiada, entró a la casa abandonada, estaba todo oscuro, era de noche y ella solo tenía una vela para iluminarse. 
 
Al dar los primeros pasos, las maderas del piso crujían de pronto se quebraron y corrieron cientos bichos, se paralizó del susto pero igual siguió su camino. Necesitaba saber qué era lo que hacía ese tremendo ruido que no la dejaban dormir. 

Sube por una escalera caracol, se tropieza, se golpea la cabeza y se desmaya. 
Cuando se recuperó, quiso levantarse pero no podía. Enseguida empezó a escuchar los ruidos nuevamente pero cada vez más fuertes y cercanos. 

Con la claridad de la luna que entraba por la ventana, vio ocho ojos negros enormes, unas pinzas gigantes y unas largas patas peludas. La tela de araña empezó a cubrirle la cara, y lentamente todo el cuerpo. En ese momento sabía que esos ruidos no los iba a volver a escuchar jamas.