La casa de Samuel T-1

Samuel T estaba feliz, por fin había podido comprar su casa después de tanto sacrificio.
Era un bonito lugar, grande, elegante, luminoso, rodeado de un gran parque con flores de colores y con un pileta de natación. 

No quiso llevarse los muebles de la casa anterior porque le traían malos recuerdos, así que compró nuevos, modernos y lujosos.
Ansioso por armar su hogar, llegó al lugar y empezó a ordenar los muebles. Pasaba el sillón para acá, ponía la mesita de la TV allá y la mesa del comedor de la mejor manera.

La vida transcurrió con normalidad, Samuel T. iba a su negocio de telas, y dejaba al cuidado del hogar a su ama de llaves que se encargaba de los quehaceres del hogar.

En cuanto se iba el ama de llaves mientras hacía sus quehaceres escuchaba ruidos extraños, como de animales, pero no había nada. Le comentaba del hecho a Samuel, pero no le daba importancia, "estas sugestionada" le decía.

Pasado un tiempo a Samuel T. le empezó a incomodar todo, no le gustaba mas la disposición de los muebles, le molestaban los cuadros, y hasta la luz que entraba por las ventanas.
Pensó en cambiar el color de las paredes y la cortinas, pero decidió solamente cambiar los muebles de lugar para ver si así se sentía mejor.

Empezó por el dormitorio, el lugar preferido, cambió la cama al lado de la ventana, cambio el perchero de lugar y cuando fue a mover la mesita de luz, escuchó ruidos, inmediatamente se acordó lo que le comentaba el ama de llaves.

Fue despacio hacia el rincón, cuando miró, quedo sorprendido, había encontrado  un pequeño gatito peludo de cola larga y contoneante.
No se explicaba cómo habían llegado al lugar, él nunca había tenido animales, pero supuso que el ama de llaves, que hacía un mes que no aparecía, los había dejado. 

Se cayó un velador, miró para ver si se había roto y cuando volvío la vista al lugar, vio que había un agujero, como la abertura de una cueva y se escuchaba el maullido del gato. Curioso, se asomó, se mareo y cayó a un pozo golpeándose la cabeza. 

Cuando despertó ya era tarde, el agujero se había cerrado, y estaba rodeado por bestias espantosas que hacía un mes que no comían.